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la mort de Frogwill

L'écrivain Frogwill est mort le samedi 21 aout à 69 ans.

Fogwill se fue como vivió: rodeado por los jóvenes 
l autor de Los pichiciegos murió el sábado a los 69 años. Lo despidieron en la Biblioteca Nacional, mientras sonaba la música que él eligió. 


No se llora (mucho) en la despedida de Fogwill. Se escuchan, sí, muchísimas y constantes palmadas en espaldas que se dan y se devuelven, y que se mezclan con la música clásica que su iPod reproduce en la sala Augusto Cortázar de la Biblioteca Nacional. No se llora (tanto) porque la tristeza, que está ahí, le deja espacio también a la anécdota entre risas, al reencuentro con nostalgia y a la reivindicación de las polémicas que el autor de Los Pichiciegos fue experto en despertar. Se escucha el Beethoven y el Schubert que él eligió especialmente y se hojean los ejemplares de sus libros que pertenecen a la Biblioteca, acomodados sobre una mesa que es permanentemente visitada.

Y hay algo que, a primera vista, llama la atención en el velatorio de Rodolfo Enrique Fogwill: lo rodea para despedirlo una generación de escritores significativamente menor que él, que tenía 69 años cuando murió, el sábado, por un enfisema pulmonar. La explicación es simple y la dio su amigo, el novelista y poeta entrerriano Damián Ríos (1969): "Quique ­varios insisten con llamarlo así, aunque él quisiera imponer el "Fogwill" a secas como marca registrada­ fue un motor constante de la literatura argentina. Operaba, llamaba y leía todos los días para mover nuevos autores, nuevos temas, nuevos enfoques y todo lo hacía desinteresadamente. Abrió el juego para que la nueva generación de escritores fuera más allá de Alan Pauls y Sergio Bizzio, por eso queda un vacío muy grande".

Sobre su generosidad también habló Horacio González (1944), director de la Biblioteca Nacional: "Cuando abría el camino a nuevos autores aducía fines mercantiles, no reconocía sus propias buenas intenciones en ese acto; quería pasar por un negociante aunque en el fondo fuera un romántico", señaló, y destacó al autor como "un núcleo fundamental de la literatura argentina de los últimos treinta años, con una poesía brillante que subyace en toda su obra".

Juan Terranova (1975), novelista, definió al autor de Muchacha punk como "un disidente": "Aunque en los últimos años ya no ocupaba ese lugar, Fogwill era una de las voces de la disidencia, que ahora se apaga, y eso nunca es bueno; pero a la vez creo que se va a valorar mucho su obra a partir de ahora y se reflotarán textos que no estaban al alcance de la mano.

Cuando desaparezca la polémica que creaba constantemente se hará foco en su producción y no en sus dichos, que muchas veces generaban rechazo".

La periodista Leila Guerriero (1967) destacó su "inteligencia alienígena" y su "gran ojo lector, que le permitía descubrir nuevos autores jóvenes, por estar en pleno contacto hasta con las editoriales más pequeñas, todo el tiempo".

Llegaron varios colegas y amigos más, durante la tarde de ayer, a la Biblioteca Nacional: Alan Pauls, Fabián Casas y Daniel Link, entre otros. Todos ellos se alternaron entre la sala, la galería de entrada a ese sector y varias mesas que se fueron ocupando en la confitería de la Plaza del Lector, a metros de allí.

Sobre Fogwill se escuchó de todo: que reclamaba la presencia y el afecto constante de sus amigos, que era arbitrario, que en el último tiempo se enojaba mucho, que había cosas que no le importaban en absoluto, como la salud, y cosas sobre las que era un fundamentalista, como la paternidad y la literatura. Y que bajaba línea para ponerse a trabajar, contó Ríos: "Hace dos semanas, Quique hizo una ronda de llamadas, no para despedirse sino para darnos ideas, enfoques, datos, para empezar a hacer nuevos libros".

La voz de Fogwill, polémica, fuerte, irónica, controvertida, no está más. No lloremos (mucho): queda su obra y toda una nueva generación de autores que él ayudó a gestar. 

source: www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/08/23/_-02207480.htm

dès que j'aurais le temps je traduirais l'article. merci à vous de le comprendre


Par larouge • Fogwill • Lundi 23/08/2010 • 1 commentaire  • Lu 1804 fois • Version imprimable

Rodolfo Enrique Fogwill



Rodolfo Enrique Fogwill (1941). Diplômé de la Faculté de lettres et de philosophie de l’Université de Buenos Aires, il fut professeur de la Faculté de Psychologie de cette même université et mena de front des études en communication, musique et linguistique. Remercié lors de l’intervention militaire de 1966, il entama une carrière dans le marketing et la publicité pour rapidement présider le plus gros cabinet de consulting d’Amérique du Sud. Sous le régime du président Videla - qu’il refuse d’appeler « gouvernement militaire », préférant l’appeler « dictature civique militaire neocapitaliste » - ses campagnes publicitaires furent interdites, ses comptes commerciaux bloqués par la Banque centrale et il fut incarcéré.
Ses premières publications datent de 1978 et 1979, années durant lesquelles il dirigea une maison d’édition de poésie.
Avec le retour de la démocratie, il retourna à l’enseignement et à ses travaux, jamais interrompus, de consultant en marketing et de chroniqueur culturel. Actuellement, il collabore à El País (Madrid) et à La Voz del Interior (Córdoba). Il réside à Buenos Aires, où il écrit, et à Santiago du Chili, où il est conseiller en entreprises.
Fogwill a publié une vingtaine de livres dont des récits comme Muchacha Punk et Restos Diurnos, des recueils de poèmes, Partes del Todo, Lo Dado et Últimos Movimientos, et des romans dont La Experiencia sensible, Urbana, Vivir afuera, En otro orden de cosas et Los Pichiciegos, ce dernier écrit durant la Guerre des Malouines et qui reste encore aujourd’hui un témoignage important sur la langue, l’idéologie et les avatars de l’Argentine.
« Professionnel écrivain », comme il aime à se définir lui-même, à la différence des écrivains professionnels argentins d’aujourd’hui, Fogwill n’aura jamais renoncé à ses multiples activités. En 2003, il a reçu la bourse J. S. Guggenheim et en 2004 le Prix National de littérature.
Par larouge • Fogwill • Samedi 24/07/2010 • 0 commentaires  • Lu 882 fois • Version imprimable

Muchacha Punk

Muchacha Punk
de Rodolfo-Enrique Fogwill, Isabelle Gugnon (Traduction)






 
Broché: 244 pages
Editeur : Passage du Nord (10 mars 2006)
Collection : PASSAGE DU NORD

On dit volontiers de l’Argentin Rodolfo E. Fogwill (Buenos Aires, 1941) qu’il est excentrique ou simplement fou, un peu comme ces hommes des Chants de matelots dans les pampas qui ont « tout quitté pour tout recommencer », déroutants et insaisissables dans leur mobilité perpétuelle. Escorté par les rumeurs d’une vie sulfureuse, c’est en 1979 qu’il fait ses premiers pas dans l’écriture, sorte de pampa littéraire où les grands aînés (Borges, Bioy Casares, Cortázar) avaient traqué la piste d’un réel incertain.
Dynamiteur devant l’Éternel, proche de César Aira et d’Osvaldo Lamborghini, Fogwill creuse un sillon très personnel en affrontant la réalité de l’Argentine contemporaine. Dans sa besace, une riche variété d’armes explosives centrée sur les jeux de l’écriture, dont le présent recueil de nouvelles offre un éventail : il s’empare avec audace de monuments littéraires tels que L’Aleph ou Orlando et les réinterprète sur fond de drogue, de sexe et de corruption pour le premier, de conflits mondiaux pour le second ; il embobine le lecteur dans Le Long Rire de toutes ces années, le fait participer à la construction d’un récit dans Muchacha Punk ou l’invite à revisiter les stéréotypes du polar ou du scénario politique dans Libération de femmes. Autant de manières d’amener le lecteur au cœur de la violence et de la barbarie, celles d’une Argentine taraudée par les guerres et les dictatures successives. Écrites entre 1979 et 2002, ces nouvelles portent la marque d’un passé qui ne s’oublie pas et déborde dans les marges du présent.

Par larouge • Fogwill • Jeudi 25/06/2009 • 0 commentaires  • Lu 596 fois • Version imprimable

à propos de "Muchacha Punk

Recueil de huit nouvelles intéressantes et sans fil conducteur apparent, un peu ‘sans queue ni tête’. Ecrites entre 1979 et 2002, elles surprennent ou provoquent, avec une grande liberté de ton et de conception. Quoique un peu inégales, elles ne peuvent laisser indifférent.
→ plus
Par larouge • Fogwill • Jeudi 25/06/2009 • 0 commentaires  • Lu 623 fois • Version imprimable

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